Hay una distinción cuando hablamos de un chiste y una broma. Por lo general tendemos a hacer chistes sobre personas, haciéndolos pasar vergüenza y argumentando que fue hecho con buena intención.
Ejecutar este tipo de acción, nos habla de nosotros mismos y es una forma equivocada de querer dar a entender a los demás que nosotros somos inteligentes, despiertos, y los otros son tontos.
Este esfuerzo de querer bajar al otro, utilizándolo como conejillo de indias, para así también elevar nuestro ego; al margen de hacer sentir mal a otro ser humano, pasamos por distintas prohibiciones a saber:


· Delante de un ciego, no pondrás tropiezos;


· Hacer pasar vergüenza al otro a cuesta nuestro;


· Herir susceptibilidades;


· Y otras cuestiones más, que van encadenadas con esta acción, aparentemente inofensiva, pero que causa mucho daño.
Si el mensaje que queremos transmitir es “yo soy mas inteligente que…” o hacerme querer ver para que todos aprueben mis actos, esto lo llamamos baja autoestima, que por no estar contentos por algún conflicto personal, como forma de exteriorizar este malestar y querer inconcientemente revertir dicha situación, intentamos de alguna forma que nos aprueben, que nos consideren; y es como un llamado desesperado diciendo “acá estoy, ayúdenme, necesito que me vean”; y esto es también porque no somos concientes de las verdaderas capacidades que poseemos, y no valoramos nuestras virtudes y las del otro. Y este escapismo, de poner en ridículo al otro es querer demostrar que uno tiene un valor pero al fin y al cabo lo único que logramos es sentirnos cada vez más vacíos, entrando en un círculo vicioso del cual, sin una reflexión, es difícil salir.
Este autoengaño de la broma, por un lado y al mismo tiempo, reírse por el otro, de las situaciones de los demás, también genera un acrecentamiento de una bronca interna que por no haberla solucionado y aclarado en su momento, trajo como consecuencia, esta forma de actuar.
Las frustraciones que provienen de la impotencia de no aclarar las cosas en su momento, traen como consecuencia este malestar generalizado que así, como pueden desembocar en chistes, también en reacciones agresivas y hasta palabras hirientes, fruto del permanente malestar.
Por eso nuestros sabios dijeron “aléjate de los lugares donde el contenido es vacío, donde estén los burlones y los chistosos, porque eso puede influenciarte, ya que el veneno que una persona posee lo transmite y se impregna de una u otra forma en el otro, y eso es lo que debemos evitar ya que al principio nos podemos reír pero después lloramos sin saber porque”.
Por lo tanto, aprendamos de la sabiduría divina, que es la verdadera alegría para llenar nuestros corazones y poder vivir una vida más íntegra.
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Muchos de nosotros dicen “si yo tuviera mucha plata, ayudaría, haría obras de bien, etc.”
Una respuesta así, si bien es una expresión de deseo, cuando se transforma en realidad, la mayoría de las veces es difícil pasar la prueba, porque muchas veces la persona puede ayudar y no cumple su palabra y aunque él se autoengañe y diga que sí la cumple, lo hace muchas veces para limpiar sus malos actos.
Ahora bien, pensemos en positivo. Supongamos que una persona lo hace, ¿pero qué lo motiva a eso? ¿Un sentimiento altruista? ¿O porque él siente lastima por otros y es una manera de sentirse bien? ¿O por un sentimiento de orgullo para que la gente piense como él ayuda?
Esa y otras preguntas son las que tendríamos que hacernos como un examen de conciencia, ya que la mitzvá de ayudar debería ser sin intereses creados, ya que si los hay no estaríamos cumpliendo 100% esta buena acción.
También si ponemos condiciones para hacerla, perdemos la esencia genuina de dicho acto. Vale decir, si yo condiciono mi accionar estoy haciendo depender mi voluntad de mi condición. La pregunta es ¿acaso si yo no tengo, no puedo ayudar? Si poseo voluntad de prodigarme lo puedo hacer con  un concejo o con una accion fisica  o bien ayudar a que otros ayuden. También, con mi tiempo escuchando a otra persona y brindándole un apoyo moral.
Por eso encasillarnos en pensar de que para ayudar dependemos de tener algo material, esa conclusión nos llevaría a ser siempre dependientes de lo que tenemos y no actuaríamos con las demás clases de ayuda que podemos facilitar. También es un facilismo el no hacer nada por el otro, por eso en vez de utilizar frases que aparentemente muestran un deseo positivo de colaborar, sería mejor que lo hagamos en una forma concreta, ya que sino se entendería que estamos alimentando nuestro orgullo diciendo “si yo tendría”. También se entendería que el no poseer es la frustración que nos molesta y nos hace decir este tipo de expresiones. Sea como fuere la acción de ayudar es la que tiene que primar para no caer en fantasías irrealizables que nos paralicen y no nos dejen desarrollarnos con la parte positiva que poseemos.
Si reflexionamos sobre este punto nuestro accionar nos va a ir construyendo como personas de bien, con un judaísmo auténtico.
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Va Ruben a comprar un reloj.
¿Cuánto vale? $ 40 y tiene calendario pero tengo otro mejor - dice el vendedor
-No compro este
Luego va a comprar una casa.
-Cuanto vale esta casa de 3 ambientes?
-100000 dls pero tengo otra mejor – dice el vendedor
-No, quiero comprar esta.
Ariel va a comprar un reloj , cuanto vale este? 40 $ , pero tengo uno que tiene calculadora que vale $100.
-Ah que interesante
-Pero hay uno que salio nuevo que tiene cronometro , le cuenta como esta la temperatura , posee agenda tiene musica , radio, gps, lo saluda a la mañana lo despide a la noche y tiene telefono etc etc.  y cuesta $  100.000 .
-Bueno , lo compro ¡!
Se acerca a una concesionaria a observar un auto ,
-Cuanto vale este auto?
-Tiene Aire acondicionado, gps , cd, y vale   50000 dls , pero tengo uno nuevo que le habla , actua por sensor ,  le cambia el paisaje anti réflex , flota en el rio, vuela, lo saluda a la mañana abriendo el capot y lo despide abriendo y cerrando el baul, tiene filmadora incorporada  Y algunas otras cosas mas .
-Cuesta 1000000 de dolares.
Ok lo compro!!
Asi este hombre compra departamentos con lo ultimo en tecnologia y al cabo de unos dias lo internan en un sanatorio.
Al recuperarse el medico le indica que debe tomarse unos dias en el campo para tranquilizarse por el stress que posee.
La pregunta es.. Si este hombre abogo para tenerlo todo en que fallo?
Muchas veces nos imaginamos en nuestra fantasia que necesitamos mas de lo que realmente nos hace falta y caemos en el error de creer que si lo poseemos el problema estara solucionado , sin embargo esto no siempre es asi. Este hombre fue victima de su imaginación negativa, por eso la situación lo supero , si el hubiese comprado solo lo que necesitaba estaria contento y sano pero al dejarse llevar, perdio su tranquilidad mental. Por eso los excesos no contribuyen al crecimiento fisico y mental y saber discernir entre lo que nos hace falta y la fantasia de creer que nos falta mas es la clave para la vida.
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