La situación que vivimos actualmente nos hace sentir dolor, especialmente para aquellos que todavía tenemos la sensibilidad y la pertenencia al pueblo de Israel. Así como cuando sucedió la esclavitud de Egipto, la Inquisición y el Holocausto nos sentimos abrumados, abatidos, y distanciados de la realidad, hoy nos toca vivir la situación de nuestros hermanos en Israel con ataques terroristas, que sin miramientos dañan, no solo a nuestro pueblo, sino a toda la humanidad.
Lo importante es no sentir miedo, ya que eso nos paraliza a actuar en consecuencia. ¿Qué quiere D-s de nosotros? ¿No será que nos materializamos, en vez de espiritualizarnos? ¿No será que nuestra sensibilidad está enfriada por el avance tecnológico? o ¿quizás que nuestro egoísmo invade nuestro ser y no nos  deja desarrollarnos y mostrarnos como somos? Y si D-s nos hizo a todos con virtudes, ¿Por qué estamos viendo los defectos del otro y no los propios? Justificarnos siempre es una buena excusa para no cambiar de actitud, pero ello irremediablemente nos hace caer en nuestra autodestrucción, ¿Tanto nos cuesta reconocer nuestros errores? ¿Por qué no reflexionamos y lo hacemos? Todavía poseemos la esperanza de desarrollar nuestro potencial espiritual, que es el verdadero motor que nos induce a actuar correctamente. Si nuestros antepasados dieron la vida por el judaísmo, hoy que podemos rezar y demostrar que nuestra llama está encendida y también realizar actos de bien, leer tehelim (salmos), en donde  dice claramente que D-s nos va a salvar de la espada de las demás naciones. Si ya vimos en toda nuestra historia la mano de D-s a cada instante. ¿Sabías que en el cielo hay un recipiente donde se depositan nuestras plegarias, acciones, y rezos, y al desbordar, la prosperidad cae sobre nosotros?
Entonces, dejemos los prejuicios de lado y volvamos a nuestras raíces, a las fuentes del judaísmo que nos está esperando y de esta manera, D-s nos traerá todo tipo de bendiciones.

Categories: